A un mes de los terremotos: Días de solidaridad ante la emergencia desde el occidente de Venezuela

Noticias 23 julio, 2026

El 24 de junio de 2026, a las 6:04 de la tarde, Venezuela fue sacudida por un doble evento sísmico que dejó víctimas, destrucción y graves afectaciones en distintas regiones del país. Aunque los terremotos tuvieron su epicentro en el occidente venezolano, los mayores daños se registraron en La Guaira y Caracas, en la zona norte costera del país. Los estados Carabobo y Falcón también reportaron importantes afectaciones.

Ante la magnitud de la emergencia, la Unión Venezolana Occidental conformó dos comités de gestión de crisis con el propósito de coordinar acciones en todo el territorio, activar mecanismos de ayuda humanitaria y apoyar los esfuerzos de la Iglesia Adventista en el oriente del país, en estrecha coordinación con ADRA Venezuela.

Como parte de esta respuesta, se promovió la instalación de centros de acopio en iglesias, sedes administrativas, instituciones educativas y centros de salud de todo el territorio occidental. Asimismo, se designó al Hospital Adventista de Venezuela, en Barquisimeto, como centro de acopio principal para la recepción y distribución de las donaciones.

Una iglesia movilizada por la solidaridad

El pastor Orlando Ramírez, presidente de la Unión Venezolana Occidental, expresó su satisfacción por la respuesta recibida desde los primeros días de la emergencia:

“Ha sido sorprendente como la feligresía de Venezuela occidental ha respondido de una manera abundante en medio de sus inmensas dificultades y limitaciones económicas”.

 

La solidaridad se hizo evidente en todo el territorio. Al respecto, Ramírez destacó:

“Fue sorprendente cuando dos dias dias despues del terremoto, ya teniamos nuestro centro de acopio principal completamente lleno y pudimos enviar el primer camión a Caracas con solo las donaciones de cuatro de los catorce distritos del territorio de la Asociación de la ciudad de Barquisimeto”.

Hermanos adventistas organizando ayuda desde el estado Zulia. Foto: Cortesía.

Las muestras de compromiso se multiplicaron en cada región. Entre ellas destaca la experiencia del pastor Luis Conteras, del distrito Táchira 5, ubicado en la frontera con Colombia. Allí las iglesias asumieron una decisión que marcó la diferencia “Queríamos que cada hermano afectado recibiera no solo un auxilio, sino una muestra tangible del amor de Dios. Por ello, establecimos un estándar estricto: todo insumo enviado debía ser nuevo y de la más alta calidad”.

Gracias a esta iniciativa, lograron reunir 150 bolsas de alimentos y 120 kits para bebés que incluían fórmula láctea, cereales, teteros, pañales, toallitas húmedas, ropa nueva con calzado, materiales educativos, cuadernos, colores, juguetes y otros artículos esenciales.

A pesar de los desafíos logísticos y superar otros inconvenientes, las donaciones recorrieron más de 530 kilómetros desde Ureña, estado Táchira, hasta el centro de acopio principal de la UVOC en Barquisimeto, convirtiéndose en una de las múltiples evidencias del poder de Dios y el espíritu solidario que movilizó a la iglesia.

Hermanos del Distrito Táchira 5, organizando ayuda para las víctimas de los terremotos. Foto: Cortesía

En el estado Trujillo, de la Iglesia La Floresta del Distrito Valera 3, la hermana Mariela Caldera, se convirtió en una promotora de ayuda “aunque mi iglesia participó activamente en la recolección, sentía en mi corazón que debía hacer algo más. Esta sensación de no estar haciendo lo suficiente me producía impotencia y dolor, por lo que decidí orar y pedirle a Dios: Quiero hacer más, Señor». Y así lo hizo, compartió las imágenes de promoción de ayuda y canalizó donaciones desde el extrajero con la aydua de su pastor.

Ayuda humanitaria que cruzó el occidente venezolano

Voluntarios, lideres del HAV y de la Iglesia Adventista, junto al pastor Orlando Ramírez en Centro de Acopio Central de la UVOC en el Hospital Adventista de Venezuela. Foto: Cortesía.

El Hospital Adventista de Venezuela desempeñó un papel fundamental como centro de operaciones para la recepción, clasificación y despacho de la ayuda humanitaria, convirtiéndose en un punto estratégico para canalizar la solidaridad proveniente de todo el occidente venezolano, lo cual ha dejado grandes experiencias para esta institución de salud.

“Cada detalle del trabajo en este centro de acopio es un acto de empatía colectiva, es exteriorizar lo mejor del ser humano, una experiencia que une la logística con un propósito espiritual y todos han aprovechado está bendita oportunidad de servirle a Dios” lo expresó la doctora Eglee Alastre, director médico del Hospital.

Desde el territorio occidental han sido enviados cinco camiones cargados con alimentos, ropa, agua potable, artículos de higiene personal, pañales para bebés, medicamentos y otros insumos hacia el centro de acopio de la Iglesia Adventista de El Paraíso, en Caracas.

Voluntarios organizan donaciones en el centro de acopio del Hospital Adventista de Venezuela en Barquisimeto. Foto: Cortesía

Aunque la mayor parte de la ayuda fue destinada a las zonas más afectadas del centro del país, también se enviaron cargamentos al estado Carabobo, incluyendo bolsas de alimentos para todas las familias adventistas de las dos iglesias Adventistas de la zona norte de ese estado y para cerca de 500 familias de las comunidades circundantes, así como el apoyo de voluntarios y envío de comidas preparadas.

Presencia y servicio en la zona de emergencia.

Instrucciones de ADRA Venezuela al equipo de la UVOC y voluntarios, para distribucion de ayuda en Catia La Mar, La Guaira. Foto: José Falcón

Diez días después de los terremotos, un equipo de la Unión Venezolana Occidental se trasladó a Caracas y La Guaira para brindar apoyo directo en las zonas más impactadas y ponerse a disposición de ADRA Venezuela en las labores de atención a la emergencia.

Equipo de la UVOC en el centro de acopio de la Iglesia de El Paraiso en Caracas. Foto: José Falcón.

Al referirse a esta experiencia, el pastor Orlando Ramírez manifestó: “ha sido verdaderamente dramático el mirar de cerca la angustia, la ansiedad, el dolor y el sufrimiento en los rostros de las personas en la zona cero de Catia La Mar, Macuto y Caraballeda”.

Sin embargo, también resaltó los múltiples actos de fe y servicio observados durante la visita: “pudimos contagiarnos con las muchas experiencias de milagros que dia a dia se fueron presentando en esas zonas y como nuestros jóvenes y grupos adventistas se han entregado en cuerpo y alma para ayudar, orar, entregar donaciones e involucrarse de manera activa y directa en procesos de rescate”.

Equipo UVOC junto a Andreina Solórzano, voluntaria ADRA y el licenciado Ruben Ponce, director de ADRA Interamérica, en La Guaira. Foto: José Falcón.

Durante su permanencia en el área afectada, el equipo de la UVOC colaboró en la organización logística de ayuda en el centro de acopio en Caracas y participó en la distribución de cerca de mil kits de higiene entregados por ADRA Venezuela en dos comunidades de La Guaira. También, tuvieron la oportunidad de escuchar algunas experiencias de personas afectadas por los terremotos.

El pastor Johan Mendoza, parte del equipo de la UVOC, comenta el testimonio del señor José, quién vivió momentos de angustia cuando el terremoto sorprendió a su familia en casa “debido a una enfermedad que limita su movilidad, no pudo evacuar mientras las paredes se derrumbaban a su alrededor. En medio del peligro, clamó a Dios por ayuda y, segundos después, su nieto de 10 años regresó a rescatarlo, logrando ponerlo a salvo” Hoy, aunque perdió todas sus pertenencias y vive junto a su familia en un refugio temporal en La Guaira, José afirma que su corazón está lleno de gratitud, convencido de que Dios le dio una nueva oportunidad de vida y un propósito renovado.

Pastor Johan Mendoza de la UVOC, junto a personas damnificadas en La Guaira. Foto: Cortesía.

Wendy Antequera, integrante del equipo de la UVOC, recordó lo expresado por una médico damnificada en la comunicad de Brisas de Maiquetía  “pese a haber perdido su vivienda a causa del terremoto, continuaba atendiendo y asistiendo a otras personas afectadas por la emergencia”.

Antequera agrega “algo que no voy a olvidar son las sonrisas de esas personas que atendimos en Catia La Mar, aún sin tener nada, nos brindaron una sonrisa y agradecían la ayuda brindada”.

Wendy Antequera, del equipo de la UVOC, durante el registro de personas en distribucion de ayuda coordinada por ADRA Venezuela en Brisas de Maiquetia, La Guaira. Foto: José Falcón.

La emergencia continúa, y la Unión Venezolana Occidental mantiene activos sus esfuerzos de apoyo, asistencia y acompañamiento espiritual. Mientras las necesidades persisten, miles de miembros, voluntarios e instituciones adventistas siguen uniendo sus oraciones, sus recursos y sus manos para llevar esperanza a quienes más lo necesitan.

Javier Euclides Páez Garrido
Director Asociado de Comunicación
Unión Venezolana Occidental

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