
En la década de 1970, un profesor adventista de biología adquirió terrenos de primera en las Islas Galápagos, que son parte de Ecuador, para abrir una estación de campo para los estudiantes de la Universidad de Loma Linda, en California, Estados Unidos.
Casi cincuenta años después, cientos de personas descendieron al lugar para celebrar la apertura de un trascendental museo y centro de investigaciones, en el que los turistas y también los científicos pueden explorar los orígenes de la tierra con tecnología de última generación.
El Museo de la Naturaleza Orígenes, ubicado en la avenida principal Charles Darwin en Puerto Ayora, el centro turístico de las Galápagos, combina televisiones de pantalla táctil y cascos de realidad virtual con fósiles y caparazones gigantes de tortuga para ofrecer a los visitantes una experiencia interactiva, que les permite estudiar la rica historia natural de las legendarias islas del Pacífico. Más allá del salón de exposiciones, se han dedicado dos salas de museo a la investigación científica.

“Como adventistas del séptimo día, la fuente de nuestra comprensión de los orígenes, nuestra razón de estar aquí, y nuestro propósito a la hora de ayudar a la preservación de la naturaleza se encuentran en nuestra relación con Dios”, dijo Ted N. C. Wilson, presidente de la Iglesia Adventista, a un salón atestado de científicos, funcionarios de gobierno y miembros de iglesia en la inauguración del museo en la noche del 29 de febrero de 2020.
“Ojalá que muchos lleguen a saber más sobre Dios y los orígenes a través de este museo”, expresó.
El museo de los Orígenes recibió una cálida bienvenida de los líderes del gobierno y de científicos al momento de la inauguración.El vicealcalde de Puerto Ayora agradeció a la Iglesia Adventista por abrir el museo y predijo que muchos visitantes pasarían por sus exhibiciones. El gobierno de Ecuador estima que cada año, unos 250 mil turistas visitan las Islas Galápagos, ubicadas a unos mil kilómetros de la costa de Ecuador. Los turistas viajan mayormente a la Isla de Santa Cruz, donde se encuentra el museo, pero también van a la Isla de San Cristóbal, a unos cien kilómetros de distancia.
Un grupo de científicos invitados, que incluyó al director de la Estación de Investigación Charles Darwin, que promueve la conservación y la biodiversidad en Galápagos, felicitó al museo por alentar la mayordomía ambiental.
El museo también llegó a los titulares de los periódicos nacionales, dado que el periódico más grande de Ecuador, El Universo, publicó un informe el pasado 2 de marzo con tres fotografías.
Un terreno milagroso

El museo está ubicado en tierras que el profesor de biología ya fallecido Lester E. Harris Jr. adquirió en nombre de la Universidad de Loma Linda hace casi medio siglo. Esperando conseguir tierras para algún día tener una estación de campo para estudiantes adventistas, Harris estaba viajando a las Galápagos en avión cuando comenzó a conversar con su compañero de asiento. Resultó ser que esa persona estaba volando a las Galápagos con la esperanza de vender un terreno. Para cuando el avión aterrizó en el aeropuerto de la Isla Balta, conectado con Puerto Ayora, esa persona había aceptado venderle el terreno a Harris.
“Para mí que fue providencial”, dijo Bill Hayes, profesor de Biología de la Universidad de Loma Linda, quien relató la milagrosa historia en una entrevista. Hayes representó a la universidad en la apertura del museo.
La Universidad de Loma Linda cerró la estación de campo en la década de 1980, y donó el terreno a la Iglesia Adventista. En el presente, la Escuela Primaria y Secundaria Adventista Loma Linda está ubicada junto al museo, y cuenta con 271 estudiantes en dos sedes.
Harris, un renombrado biólogo que enseñó en la Universidad La Sierra y en la Universidad Adventista de Washington, falleció en 2012 a los 89 años. Fue uno de los fundadores de la estación de campo con Ernest Booth, un profesor que comenzó las carreras de grado y posgrado de biología en la Universidad de Walla Walla, y más tarde enseñó en la Universidad de Loma Linda. Booth falleció en 1984.
Nueva categoría de misión

El Museo de los Orígenes marca un hito en los esfuerzos de la Iglesia Adventista por ayudar a que las personas vivan mejor física, mental, social y espiritualmente mediante “centros urbanos de influencia”. La iglesia opera cientos de centros urbano de influencia en el mundo, lo que incluye librerías, clubes de aptitud física y centros comunitarios con lecciones de idiomas y clases de cocina. Los Orígenes, sin embargo, es la primera incursión de la iglesia en el museo de alta tecnología.
“Esto es algo único. Es una categoría completamente diferente”, dijo Magdiel Pérez Schulz, asistente del presidente de la Asociación General, que ha trabajado estrechamente con un número de centros urbanos de influencia.
Durante la visita de Wilson a las Galápagos también se abrió un segundo centro urbano de influencia. Es un centro comunitario en una planta baja que ofrece cursos de dibujo para niños y clases de cocina saludable en la recientemente remodelada y expandida iglesia adventista de San Cristóbal en la Isla San Cristóbal.
El 28 de febrero en el templo, que se encuentra sobre el centro comunitario, Wilson entregó una placa conmemorativa a Aracely Guevara, de 80 años, quien, junto con su fallecido esposo Ángel, fueron los primeros adventistas en las Galápagos. El matrimonio, que eran maestros de escuela, sintieron el llamado de Dios de ir a las islas en 1968, y pidieron al gobierno que los enviara allí para trabajar, la revista Review and Herald (ahora Adventist Review) informó en su número del 17 de julio de 1969. Por medio de estudios bíblicos, ayuno y oración, el matrimonio logró que en cuatro meses se bautizaran las primeras trece personas. En el presente, la iglesia cuenta con sesenta miembros, y el templo agrandado en la parte de arriba tiene 120 asientos.
Múltiples entidades de la iglesia contribuyeron a ambos centros urbanos en las Galápagos. El proyecto San Cristóbal recibió la asistencia especial de la Casa Editora Sudamericana (ACES) en Argentina, que brindó la financiación y también la mano de obra. En la otra isla, la financiación del complejo de un millón de dólares, que alberga el Museo de los Orígenes en la planta baja y la iglesia adventista Central de Santa Cruz en el piso de arriba, provino de la Asociación General, la División Sudamericana de la Iglesia Adventista, la filial sudamericana de Adventist Risk Management, y una ofrenda especial de sábado recolectada en toda Sudamérica.
Washington Yanez, presidente de la Misión Sur de Ecuador, cuyo territorio incluye las Galápagos, expresó su gratitud social a los voluntarios que ayudaron a completar el complejo.
“Trabajaron día y noche”, dijo en la inauguración del museo. “La obra de ellos era para Dios”.
La versión original de este informe fue publicado en el sitio de noticiasde Misión Adventista.