Morón, en el estado Carabobo, fue una de las localidades directamente afectadas por el doble evento sísmico registrado el pasado 24 de junio en Venezuela. En esta zona, perteneciente al territorio de la Asociación Venezolana Centro Norte (AVCN), la Iglesia Adventista del Séptimo Día activó una respuesta solidaria para acompañar y asistir a las familias que sufrieron daños en sus viviendas y enfrentan diversas necesidades a causa de la emergencia.
Desde los primeros días posteriores a los terremotos, equipos de voluntarios, iglesias locales e instituciones adventistas han desarrollado múltiples jornadas de atención humanitaria, llevando ayuda de manera continua a las comunidades más afectadas.
Al referirse a esta labor, el licenciado Moisés Suárez, tesorero de la Asociación Venezolana Centro Norte, expresó: “Todo se ha realizado en la zona de Morón, en diferentes sectores, aunque no es una zona de tragedia como en el litoral central del país, si hay muchas casas y edificios que han sido evacuados, hay muchas familias necesitadas y allí es donde nosotros estamos trabajando”.
La asistencia brindada ha incluido la entrega de comida preparada, bolsas de alimentos y kits de higiene a comunidades como José Félix Rivas, Palma Sola, El Minuto, Haras Morgan, Barrio Ajuro y La Victoria, además de refugios temporales que albergan a familias damnificadas.
Como resultado de más de seis jornadas de atención, se han distribuido 1.650 cenas, más de 140 bolsas de alimentos y más de 200 kits de higiene, contribuyendo a aliviar las necesidades inmediatas de decenas de hogares afectados.
Esta respuesta ha sido posible gracias al trabajo conjunto de la Unión Venezolana Occidental (UVOC), ADRA Venezuela, el Distrito Valencia II, la Iglesia Central de Morón, la Iglesia de Palma Sola, la Iglesia de Boca de Yaracuy y el ministerio Conexión Arca, de Barquisimeto, quienes han unido esfuerzos para llevar esperanza y ayuda concreta a las comunidades.
El pastor Leiner Gil, del Distrito Puerto Cabello, responsable de las iglesias de la zona, destacó el impacto espiritual que ha tenido esta movilización solidaria:
“hemos visto como Dios ha usado a su iglesia y a sus instituciones y nos ha recordado que no estamos solos y que formamos parte de una iglesia unida por el amor.”
A más de un mes de la emergencia, la Iglesia Adventista continúa acompañando a las familias afectadas, convencida de que servir en momentos de necesidad es una expresión tangible del amor de Cristo y una oportunidad para llevar esperanza a quienes más lo necesitan.