Por más de tres meses, la Iglesia Adventista del Séptimo Dia ha hecho sentir su presencia en la “Ciudad de los Caballeros”, una de las principales capitales de los andes venezolanos, por medio de la labor social realizada a través de la obra médico – misionera en beneficio de la comunidad, y loa resultados no se han hecho esperar.
La ciudad de Mérida, capital del estado del mismo nombre en Los Andes de Venezuela, al Occidente del país, es conocida por su tradición gastronómica, cultural y atractivos turísticos, siendo uno de los destinos más frecuentados en el oeste venezolano; así como por albergar la sede de una de las principales universidades de la nación.
No obstante, por más de tres meses la entidad también se dio a conocer por la presencia de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en sus calles y comunidades, ya que, desde el pasado 9 de julio y hasta el sábado 22 de octubre, la Unión Venezolana Occidental, en conjunto con la Misión Venezolana Andina del Centro y la Fundación Sonrisas de Jesús, pusieron en marcha un operativo médico – misionero sin precedentes.
Bajo el nombre de Proyecto Esperanza J.A. un total de 70 médicos, 15 pastores y al menos 20 feligreses por día, estuvieron prestando sus servicios en forma voluntaria, atendiendo a un total de 2758 personas en 10 especialidades distintas, distribuidas en servicios prestados, de la siguiente manera: 628 consultas de Medicina General, 503 Fisioterapias, 1195 consultas Odontológicas, 56 de Nutrición, 68 Psicológicas, 130 de Oftalmología, 39 de Pediatría, 70 consultas Ginecológicas, practicándose a su vez, 77 exámenes de Laboratorio y 18 Cirugías menores.
En palabras del Pr. Jean Carlos Rivas, Departamental de Evangelismo y Ministerios Personales de la Unión Venezolana Occidental: “Ha sido una estrategia maravillosa. Aun cuando ya hemos recibido luz respecto a la obra médico – misionera, creo que ha llegado un momento muy oportuno, el que estamos viviendo ahora, porque pudimos ver milagros y un trabajo extraordinario, de la mano de dicha obra médico – misionera”.
Así mismo añadió: “Fue sorprendente y resaltante cómo los habitantes de la ciudad de Mérida, se acercaban con toda confianza para ser atendidos y ser suplidas sus necesidades, esto fue la llave que abrió muchas puertas”.
De hecho, a fin de dar cabida a esta jornada histórica en la capital andina, la Iglesia Adventista del Séptimo Día abrió las puertas de su principal sede administrativa en la localidad, al utilizar como uno de los focos de atención a la comunidad, las instalaciones de la Misión Venezolana Andina del Centro; además de habilitar otros dos Centros de Influencia, ubicados en puntos estratégicos de la ciudad.
La extensa jornada contó por supuesto, con el apoyo irrestricto y la participación activa de la Unión Venezolana Occidental, entidad a la que pertenece la Misión merideña, quien suministro personal, materiales y recursos, para hacer la iniciativa posible; así como de la Fundación Sonrisas de Jesús, que también aportó material e insumos médicos.
En este sentido, Luis Betancourt, Coordinador General de la Fundación Sonrisas de Jesús, uno de los entes organizadores del proyecto, expresó: “Hemos podido sentir la colaboración y el trabajo en equipo, hablamos de la Universidad Adventista, el Seminario Adventista de Venezuela. el Hospital Adventista de Venezuela, la Misión Venezolana Andina del Centro y la Unión Venezolana Occidental, junto con la Fundación Sonrisas de Jesús, lo que quiere decir que todos podemos unificarnos en el cumplimiento de la misión”.
Atendiendo al ejemplo de Jesucristo, quien dedicó gran parte de su ministerio terrenal a la restauración de la salud del pueblo; y siguiendo el consejo de Elena de White, la obra médico misionera sirvió para tender puentes con la comunidad merideña, pueblo de firmes raíces y tradición católica, que por ende, históricamente ha sido de difícil acceso para el mensaje Adventista.
Así la obra de salud realizada a lo largo de los más de tres meses que duró el proyecto y en los cuales se pudo ver la poderosa mano del Creador dirigiendo las actividades, brindó la oportunidad de esparcir la semilla del evangelio por todos los rincones de Mérida y los frutos no se hicieron esperar, ya que gracias a la labor médica, se lograron entregar, para honra y gloria de Dios, 11000 tratados, 6000 ejemplares del libro del año y se impartieron 586 estudios bíblicos.
Como culminación del proyecto, se realizó una mega campaña evangelística denominada “Viviendo con Esperanza”, llevada a cabo del 15 al 22 de octubre en las instalaciones del Centro Evangelista Nueva Jerusalén, a cargo de los estudiantes de los últimos semestres de Teología, del Instituto Universitario de Venezuela (IUNAV), contando con una asistencia promedio de 600 personas por noche. Para el final de la semana los asistentes pudieron ser elevados al trono de la gracia, a través de las voces del Grupo Melody, reconocida agrupación musical adventista, de amplia trayectoria en Venezuela, que acompañó a los evangelistas, poniendo la nota musical los últimos dos días de conferencia.
Al respecto, el Dr. Leo Acosta, Decano de Teología del Seminario Teológico Adventista de Venezuela, señaló: “Estamos sumamente complacidos de lo que ha sucedido aquí en Mérida, realmente ha sido un trabajo extraordinario, donde los alumnos del último semestre de IUNAV (Instituto Universitario Adventista de Venezuela), la Fundación Sonrisas de Jesús y la Misión Venezolana Andina del Centro, han hecho juntos un trabajo coordinado y los resultados han sido muy favorables”.
También indicó: “Se ha hecho un impacto en la ciudad, no podemos negar que esta es una población fundamentalmente católica, muy apegada y arraigada a sus creencias, pero aquí usamos una técnica que no puede fallar, combinar la salud con el evangelismo, y la gente acudió, todo los días son muchas las personas que acuden y aprovechamos para invitarlos; pero ha pasado algo mejor todavía, algunas personas han preguntado: ¿Y aquí no me pueden dar el estudio? Así que también en el Centro de Atención, muchos han recibido estudios bíblicos”.
Durante los ocho días del esfuerzo evangelístico, la presencia del Espíritu Santo se hizo sentir en el lugar y los milagros no pararon de ocurrir a lo largo de la semana, permitiendo que para el final del mismo, se realizaran un total de 679 visitas y 106 nuevas almas entregasen su vida a Cristo, a través de las aguas bautismales.
Además de los estudios bíblicos y los bautismos, el esfuerzo conjunto tanto del proyecto Esperanza J.A. como de la campaña “Viviendo con Esperanza”, para honra y gloria de Dios, dieron como resultado la reorganización de la iglesia Belén, en el centro de la ciudad y la creación de dos nuevas congregaciones. Paralelamente, durante la clausura del evento, se graduaron 57 nuevos médicos misioneros del proyecto, 33 en el Diplomado: Laicos Evangelistas de la Salud, y 24 en el Curso Propedéutico: Esperanza J.A.
Por todo esto y mucho más, desde la Unión Venezolana Occidental de los Adventistas del Séptimo Día, alabamos y engrandecemos el nombre de nuestro Dios, gozosos por los grandes milagros y los primeros frutos de la cosecha, que nos ha permitido presenciar, pero a su vez, estamos conscientes que nuestro compromiso continúa, no solo con la gente de la ciudad de Mérida, sino con todas las personas que habitan el territorio de esta unión, por eso continuamos avanzando hacia nuevas metas.
Como manifiesta el Pr. Jean Carlos Rivas: “Consideramos que hay un trabajo que continuar y nos enfocamos en el discipulado, porque no es solamente llegar a alcanzar las 106 almas, nuestro propósito desde la Unión Venezolana Occidental, en el Departamento de Evangelismo y Ministerios Personales, es enfocarnos en formar líderes, personas sólidas, nuevos creyentes sólidos, que puedan defender y amar profundamente esta causa”.
A lo cual añade: “Comenzamos en la ciudad de Mérida y estamos seguros que este trabajo titánico de la obra médico – misionera, unido con el trabajo de nuestro seminario, unido con la UVOC, lograremos grandes proezas; fue una semana de mucha bendición (en referencia a la campaña de cierre), una semana que por supuesto marcó un antes y un después, en la ciudad de Mérida”.